En medio de una de mis sesiones de entrenamiento en Liderazgo surgió una interesante discusión a partir de la pregunta “¿Un Gerente es de por sí un Líder?”. Cuestionamiento que invita a la reflexión, puesto que una buena cantidad de Jefes, Supervisores, Gerentes, Delegados, etc. creen que para ser Líder basta con los galones que se lucen en la charretera. Es decir, para ser Líder (o sea, que para que le sigan a uno) es suficiente con la jerarquía. Otros, suscribimos el modelo de John C. Maxwell, según el cual el Liderazgo es como una escalera. Yo diría que, muchas veces, es como aquellos brandales que sirven para elevarse hacia lo alto de los mástiles de una nave. Escalera, pues, de peldaños algunas veces demasiado empinados, movedizos, difíciles de superar; en dos palabras, el Liderazgo es un cuesta‑arriba normalmente laborioso aunque siempre gratificante para quien desea fervientemente ser Líder.


El Liderazgo, digo, es una escalera por la que debemos ascender hacia posiciones cada vez más altas, ganando sucesivamente los peldaños siguientes:


1º. El peldaño de la Posición

En este primer paso, el Jefe es reconocido únicamente por sus galones; es seguido porque así lo dice el Manual de Organización y Funciones. Aquí no se tiene más influencia que la que da el título.


2º. El peldaño de la Relación Personal

En este paso se ha logrado establecer con los colaboradores una relación de confianza y de resultas de ello, los Colaboradores le dan permiso para que sea usted quien los dirija. Aquí está el germen del Liderazgo.


3º. El peldaño de la Producción

En este escalón los Colaboradores siguen a alguien a quien le reconocen haber hecho aportes significativos a la organización y, consecuentemente, a ellos que se sienten parte de la organización. En este peldaño los Colaboradores se convierten —en el más auténtico significado del término— en los émulos de su Líder, buscando igualar e incluso exceder sus logros.


4º. El peldaño del Desarrollo Humano

En este estadio los Colaboradores reconocen los beneficios personales que su Líder les ha entregado y le siguen con la inteligencia y con el corazón, por lo que ha hecho por ellos. Y además desean ahora fervientemente ser ellos también Líderes de Líderes.


5º. El peldaño de la Personalidad

Los Colaboradores siguen a su Líder por lo que es y por lo que representa para ellos. Y le seguirán aun cuando no le vean, por eso yo llamo a este paso, el Peldaño del Líder Trascendente; es decir, usted influirá en sus Colaboradores incluso sin necesidad de estar presente. Ley de Influencia. Será motivo de una nueva “Carta al Gerente”.



Jesús Arenas Herrera

Gerente General

Counselor Perú, s.a.c.

Teléfono: 461-0582

counselorperu@terra.com.pe


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